domingo, 27 de marzo de 2011

Los fantasmas del pasado.

5 AM... El reloj marca esa hora sin temblar ante la perspectiva. Me levanto de la cama con dificultad nuevamente, ya es la tercera vez esa noche, sigo mi guión habitual y me dirijo a por otro vaso de agua. Ya llevo una semana con la misma pesadilla y me ha sido imposible conseguir descansar. Recorro el camino hacia el otro extremo de la casa a oscuras y en silencio, al principio me asustaba caminar ese tramo tan largo de esta forma, a decir verdad aún lo sigue asiendo pero mi expresión ya no lo denota. Llego a mi parada en el Tour que recorre la oscuridad todas las noches por el laberinto de mi casa. Cojo un vaso, pues bien sé ya donde se encuentran, y tanteo la mesa hasta dar con la botella de agua que siempre es colocada en un lugar diferente. Mi mano tropieza con un centenar de cosas pero termina hallando la escondida botella al cabo de quince minutos. La destapo con cuidado y la sirvo en el diminuto vaso, tras esto la vuelvo a cerrar y la coloco en su sitio lentamente, el tiempo que pase ya no tiene mucha importancia para mi esta noche. Me llevo el vaso a los labios y lo inclino de forma que el agua baje por mi garganta reseca sin mucho esfuerzo y esta la traga con rapidez, agradecida. Coloco el vaso en la mesa junto a la botella, no me encuentro con fuerzas para buscarle otro sitio por tercera vez. Me paso la mano por el pelo totalmente encrespado e intento solucionar ese desaguisado, pero no existen los milagros, así que me dirijo hacia el salón cogiendo de nuevo el Tour de la oscuridad en total silencio. Antes de llegar a mi destino decido parar en el aseo y me miro en el espejo, a decir verdad estoy bastante pálida y se pueden apreciar claramente las ojeras a causa del cansancio bajo mis ojos enrojecidos por el mismo motivo, aunque no solo por ese motivo, últimamente no había dejado de llorar. Me echo un poco de agua en las manos y las dirijo a mi cara para refrescarla, esto cambia un poco mi apariencia pero sigue siendo más similar a la de un "zombie" que a la de una persona. Una vez descubro que no puedo hacer más por arreglar mi demacrada imagen decido retomar mi camino y vuelvo a recorrer los pasillos. Al llegar a un pequeño cuarto en el centro de la casa me detengo y entro despacio con cuidado de no tropezar con ningún trasto viejo que este tirado, como siempre, de mis tardes en esa pequeña habitación. Pisando con cuidado consigo llegar hasta el sofá de cuero negro con el que tanto me había encaprichado y, que aunque me había costado conseguir, por fin lo tenía. Llego al borde del sofá y me dejo caer en él, cual títere al que le han cortado las cuerdas y ya no es capaz de moverse. Mis ojos vagan por la habitación en penumbras intentando vislumbrar algo de lo que hay en su interior pero solo se ven los números color blanco que palpitan el reloj colocado cuidadosamente sobre la televisión. 6 AM... Otra noche más me veía vencida por el sueño mas no quería dormir, me encontraría con la misma pesadilla de nuevo y eso significaría más llantos contenidos. Ordeno mis ideas. La pesadilla en el fondo no era tan mala, era lo que vendría después de ella lo que si lo sería. Desde que me volvía a encontrar sola en esa casa que guardaba tantos recuerdos no me había sucedido nunca pero hace una semana alguien fue tan astuto de nombrar al autor de mi soledad y los recuerdos volvieron apoderándose de todo mi ser y mi hogar. Debo intentar dormir aunque fuese imposible. Me deshago del sofá con pesar y camino de vuelta a mi habitación, no es fácil recorrer el estrecho pasillo cuando mi tristeza lo abarca al completo pero consigo llegar hasta mi cama casi a rastras y me introduzco en ella tapándome con las mantas. Los fantasmas de mi pasado se palpaban en el aire de mi espacio privado e intimo. Me cobijo en el interior de mi cama mientras mi alma hace lo propio y se protege en el interior de mi cuerpo, la pesadilla volverá pero yo me siento a salvo. Me dejo llevar y consigo caer en un profundo sueño. Nos encontramos él y yo en un espacio abierto debe de ser un día de fiesta pues un escenario está montado al fondo de mi visión. Él sentado sobre una silla y yo sentada en su regazo nos brindamos amor mutuamente e impedimos que el frío entre en nuestro espacio de eterno calor. Me levanto alguien me llama desde el escenario no sé porque pero siento que debo acudir me voy a alejar pero él me sostiene la mano y no me deja marchar. "Por favor vuelve pronto, no tardes, me siento solo sin ti" me dijo con ternura acariciándome la mano. Una débil sonrisa se vislumbro en mis labios y agache la cabeza con vergüenza. "No tardaré lo prometo" dije a punto de tartamudear. Me dio un apretón en la mano y me acerqué a él. Miró hacia arriba  aún sentado y aproveché el momento para posar mi mano en su cachete con suavidad. Incline la cabeza lentamente y nos fundimos en un cálido y fugaz beso que no duro más que unos segundos aunque se nos antojara eterno. Me fui alejando de él con delicadeza y nuestras manos se fueron deslizando hasta que dejaron de rozarse. Me di la vuelta y fui hacia el escenario quería volver cuanto antes. Ahí terminó la pesadilla. Dulces recuerdos ahora causantes de mucho daño se apoderaban de mi pensamiento. Cuando despertara de nuevo esto me haría estremecer pero ahora soñando no hubo más que una sonrisa dibujada en mis labios.

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