sábado, 26 de marzo de 2011

Fuego.

Has sentido alguna vez que estas precipitándote, que estas yendo demasiado rápido, que estas corriendo sin saber hacía donde y que corres el riego de que cuando sepas hacía el lugar que vas no te de tiempo de frenar si es necesario, a mi si me ha sucedido y sigo intentando frenar. Corría lo más rápido que mis piernas me permitían, en ese momento hubiese hecho cualquier cosa, hubiese ido a cualquier lugar para no volver a sentir esa sensación, ese dolor; y ahora cuando me encuentro precipitándome hacía mi destino, cuando ya es tarde para dar la vuelta es cuando me doy cuanta de que quizás debería haberme quedado junto al dolor, en mi mundo de sombras porque cada vez lo anhelo más, y tengo miedo, mucho miedo, pues se que de él no se huye tan fácilmente y que me encontrará de nuevo . No se donde estoy , me parece llevar una venda que me debilita la visión, solo capto débiles matices de lo que hay a mi alrededor. El lugar donde me encuentro sigue resultándome desconocido y lo único que percibo con claridad es el calor, no se de donde proviene ni porque lo percibo con tanta claridad, pero me resulta imposible dejar de centrar mi atención en la llama que habita en mi interior. Me asusta la rapidez con la que sucede todo aquí abajo, intento contemplar una imagen de lo que ocurr, conseguir una mayor visión, más claridad; pero cuando creo conseguirlo esa imagen desaparece fugazmente y toda la situación cambia por completo. Cada vez me encuentro mas confusa, las imágenes pasan cada vez más rápido ante mi y yo sigo sin ver cual es cada una de ellas, pero el calor cada vez se hace más patente y yo cada vez tengo más ganas de huir, de salir corriendo y no regresar jamás a este lugar que cada vez me resulta más agobiante. No se porque siempre me sucede lo mismo a mi, justo cuando había rehecho mi vida, cuando había sucumbido a las sombras, había dejado que me consumieran y había comenzado de nuevo me sucede lo mismo otra vez. Quisiera negarlo, decir que nada de lo que siento, que ninguno de mis sentimientos es verdadero, pero se que no es así. Lo intento, intento salir victoriosa de la batalla, olvidarme de todo y que en mis pensamientos solo vuelva a habitar yo, pero me siento impotente ante la realidad, porque la situación se a vuelto tan grave que en mis pensamiento ya no me encuentro ni a mi misma, puede que siga estando ahí pero yo en ellos solo encuentro, una llama de fuego que cada vez es más ardiente... le encuentro a él.  Pensaba que ninguna situación me haría sentir mas dolor que las sombras o que el frío, pero ese pensamiento va desapareciendo, desdibujándose a cada minuto que pasa. No tengo ningún lugar en este mundo, jamás encontraré al sitio al que pertenezco, tengo claro que sea la situación que sea jamás conseguiré ser feliz, he sufrido tanto que el dolor me empieza a resultar agradable, y eso me da aún más miedo. Esta vez son las llamas las que me consumen, no me quiero dar por vencid, comenzar de nuevo, me encuentro cansada, no quiero tener que volver a rehacer mi vida, creo que la mejor opción será irme, huir de las llamas salir corriendo y no mirar atrás, pero las llamas me hipnotizan y me atraen hacia ellas sin hacer esfuerzo. Soy como una peonza sin rumbo danzando por esta vida: sin saber quién soy, qué hago aquí, de dónde vengo, a dónde voy... pero en fin, esas son preguntas sin respuesta, dudas que vagan por mi mente y que en ella se quedaran, sin respuestas, sin compañía; ellas y yo tenemos un cierto parecido en estos momento, nos sentimos solas. El fino hilo que mantenía en pie la fachada de mi nuevo mundo se ha roto y a dejado caer la imagen de esta falsa realidad que mantenía mis esperanzas de conseguir ser feliz; al caerse a dejado entrever la llama que había tras esa fachada, y ahora que ya he asumido que esa es la realidad el fuego me rodea. Siento un calor asfixiante, me empiezo a quedar sin respiración, todo va tan rápido aquí que tengo la sensación de estar quedándome sin tiempo de tomar aire, de respirar. Siento que mi cuerpo va a explotar, jamás había sentido tanto calor encerrado en mi, pero esta vez es diferente en esta nueva realidad hay fuego en todas partes y él se encarga de avivarlo. Es él ha vuelto y esta vez no se molesta en esconder su labor, su labor de hacerme daño, esta vez muestra su verdadero ser y a pesar de ello sigue atrayéndome hacia él como aquel día en las sombras. Ocupa toda mi mente y eso nunca a cambiado; intenté engañarme y creer que le había olvidado, que ya no sentía nada por él, pero ha sido en vano. Ahora se que nunca he querido huirle, que no corría para alejarme de él , corría para acercarme a é, porque sin él los días se hacían cada vez más insoportables y su ausencia se hacía más patente a cada minuto dejándome destruida. Nunca pensé que pudieran aportarme tantas sensaciones diferentes: tanto miedo, inseguridad, dolor, alegría, tristeza, rabia , curiosidad... y lo más importante calor. El fuego es la mayor de las incógnitas que me puedo plantear, pienso que estar quemándome, ardiendo en la hoguera solo va a causarme mas dolor. pero sin embargo siento que no podría estar en otro sitio que en el fuego, en su fuego. No se porque lo hacía, pero seguía permaneciendo allí a pesar de que cada vez se volvía mas peligroso para mi corazón, todavía quedaba algo del dolor causado la ultima vez y no quería aumentarlo teniendo que rehacer mi vida de nuevo, pero sentía que estaba clavada al suelo que no podía irme ni moverme, que debía permanecer a escasos centímetros de la llama. Cada vez me estaba acercando más y pronto me encontraría en ella sin poder salir y ya no tendría tiempo de retroceder. Tenía que actuar y pronto, pero mi corazón y mi cabeza se contradecían y no sabia que decisión tomar. mi corazón quería huir no tenia valor para quedarse y afrontar la situación una vez más, no quería romperse de nuevo; pero mi cabeza me planteaba una pregunta muy dolorosa y difícil de responder, me repetía sin cesar una y otra vez: "¿ De verdad quieres irte ?" y las preguntas que seguían a la primera eran aun peores: "¿Acaso no has sufrido más con su ausencia que con todas las situaciones que te hecho pasar ?¿Es mejor huir y recordar todos los días que jamás sabrás lo que hubiese pasado?¿Sería tan malo equivocarte de nuevo?¿Acaso no te bastaría sentirle y saber que lo que pase después no importa?" y la peor de todas "¿Si quieres irte porque sigues aquí?". Había sido astuta muy astuta al plantearme esas preguntas , sabía que el dolor que pudiese sentir si me arriesgaba y me equivocaba de nuevo no sería nada comparado al dolor que sentiría al estar sin él. Mi mente tenía razón no había nada que me retuviese all, acababa de rehacer mi vida si quisiese irme sería simple, aunque lo justificara con que me sentía clavada al suelo eso solo firmaba más que mi mente no se equivocaba. Me sentía clavada porque quería quedarme y arriesgarlo todo, porque no me importaba el daño que hubiese sufrido con anterioridad, yo quería quedarme allí, cerca del fuego, ardiendo, quemándome el alma con cada minuto que pasaba, yo simplemente quería quedarme donde estuviese él y eso era lo único en lo que mi cabeza y mi corazón estaban de acuerdo aunque les costase admitirlo. Le sentía cada vez más cerca, y aun así quería que se acercara más que no quedara ninguna distancia entre nosotros, le sentía cada vez más próximo a mi, más cercano, pero aun así no me conformaba, yo no quería que estuviésemos a algunos centímetros el uno del otro , lo que yo quería es que fuésemos como un cuerpo uniforme . Y entonces ocurrió, volvió a mi y cuando lo hizo tuve la mejor sensación que se puede experimentar, deje de estar vacía. En ese momento no tuve miedo a hacerme daño, mi corazón, el corazón que él había roto, estaba bien mientras que fuese en su compañía . Él me había dejado sola frente a las sombras pero no me importaba ahora estaba aquí junto a mi y aunque se fuese aunque no sintiese lo mismo por mi yo seguiría con la mejor sensación del mundo, pues el amor había vuelto a habitar en mi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario